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Si. El final siempre es el mismo.No importan las circunstancias. El punto siempre es definitivo. Es allí cuando todos volvemos a ser uno. La muerte es, indiscutiblemente,la mayor prueba de que aún seguimos vivos. Y el ser conscientes de ello, tal vez sea el regalo más preciado, que nos conduzca a ser más humanos, más libres. Cada vez que respiramos se generan reacciones infinitamente complejas, desencadenando procesos que duramente comprendemos, para que, ese instante de vida que obtenemos como resultado, sea desperdiciado en quejas, celos, envidia y demas venenos que nos autoinoculamos.
Cuánto tiempo perdemos intentando seguir las reglas dispuestas por la ignorancia. Planos de laberintos primitivos en lo que nos manejamos socialmente creyendo así lograr un bienestar. Empleos que consumen lo poco que nos diferencia de las bestias, para obtener productos que no necesitamos porque veinte segundos de publicidad y filosofía de retrete, bastan para hacérnoslo creer…

Quise escribir sobre el valor de la vida, lo esencial en nuestra existencia, y me fue imposible. Talvez sea suficiente decir que lo que realmente necesitamos está siempre al alcance. Hemos nacido con las respuestas, el problema son las preguntas equivocadas y las que ya vienen procesadas de afuera, por justificaciones llenas de trampas racionales y gula de poder.
